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El Atlético de Madrid continúa con la mala racha y no pasa del empate contra un Espanyol que se quedó con 10

Joao Félix ha vuelto a ser suplente tras el desastre europeo. Dos goles contra el Cádiz fuera de casa y derrochar clase y talento allá donde va no son suficientes razones para Simeone, quien sigue sin confiar plenamente en el que es su mejor futbolista. Quizá no sea su jugador fetiche, el cual es Antoine Griezmann (un jugador construido por y para el cholismo), pero sin duda alguna, el astro portugués es el jugador con más calidad de toda la plantilla; Simeone debe entenderlo. Es imposible encontrar otro club profesional en el que el superclase sea menospreciado de este modo y empiece todos los partidos desde el banquillo. Ni el Manchester City dejaría a Haaland en el banquillo, ni el Real Madrid a su reciente balón de oro. Por supuesto, el Barcelona tampoco sentaría a Robert Lewandowski, al igual que el Real Betis necesita la inmensa calidad de Nabil Fekir sobre el terreno de juego. Hoy, el menino de ouro se ha rebelado contra lo que es injusto, pero ni su gol, ni sus otras dos ocasiones claras que ha frenado Lecomte, ni su calidad capaz de revolucionar al equipo, han sido capaces de evitar un nuevo accidente de un Atlético de Madrid gravemente afectado tras quedar cuarto de grupo en Champions.

La Champions te viene muy grande, pero lo entiendes. La Europa League también, y lo aceptas a regañadientes. Tampoco eres capaz de ganar a un equipo de primera división, y es una mala racha. Sin embargo, hoy el Atleti ha dejado escapar dos puntos importantes contra el que es actualmente el quinto clasificado empezando por detrás, que se ha quedado con un futbolista menos en la primera parte, frente a su afición y ofreciendo un juego pésimo donde solo se salvan tres futbolistas; y eso, ya no tiene explicación ni justificación posible.

Un partido más, otro accidente más

Frente a una grada de animación vacía que no aparecería hasta el segundo tiempo, comenzó el encuentro entre el club rojiblanco y el Espanyol. De nuevo, parece que de once está presente tan solo uno, Griezmann, a la vez que aparecen destellos de otro, Yannick Carrasco. El resto de los futbolistas sigue completamente desconectado: ni están ni se les espera.

La primera parte fue un completo despropósito por parte del Atlético de Madrid, que estuvo muy desacertado en ataque. Llegaban ocasiones con cuentagotas, y las que llegaban eran vilmente desaprovechadas. La expulsión del que era el último defensor en el minuto 28, Leandro Cabrera, quien consiguió evitar una carrera limpia a portería de Morata, tampoco hizo creer al club del Manzanares.

La segunda parte comenzó con un cambio claramente ofensivo por parte del Cholo, pero que terminó por volverse en contra. Un ineficaz Rodrigo De Paul, dejó su sitio a un desacertado Ángel Correa que casi no generó nada de peligro. Ante los continuos fallos rojiblancos, el Espanyol se adelantó en el minuto 62. Óscar Gil desde el lateral izquierdo colocó un magnífico centro, que prolongó Joselu y que remató Sergi Darder a placer. Inmediata e inconscientemente, Simeone se dio cuenta de que el único capaz de revertir la situación era Joao Félix, pero ya era demasiado tarde.

La joven perla portuguesa, revolucionó a su equipo. En el minuto 78, tras unos cuantos minutos de mucha calidad, el siete del conjunto colchonero anotó un golazo que nació de un excelente pase del francés Thomas Lemar. Sin embargo (y no se le puede pedir más en tan poco tiempo), el portugués no logró anotar el gol del triunfo, pese a tener dos oportunidades en la recta final del partido. La primera, fue un cabezazo que iba directo a la escuadra pero que detuvo Lecomte; la segunda, una gran ocasión donde el menino dorado recibió dentro del área, y con un movimiento al alcance de muy pocos dejó en el suelo a tres defensores pericos para fabricarse una oportunidad de disparo, que de nuevo el guardameta del Espanyol frustró.

El árbitro del partido, Pulido Santana, indicó el final poco después, consumando una nueva decepción de un Atlético de Madrid que continúa en caída libre y sin levantar cabeza.